sábado 29 de diciembre de 2007

EL GOLEM


El Golem

Título: El Golem (Der Golem)
Dirección: Paul Wegener y Carl Boese
País: Alemania
Año: 1920
Duración: 85 min.


En la mitología judía, un golem es un ser fabricado a partir de materia inanimada. La palabra se usa en la Biblia y en la literatura talmúdica para referir algo en estado embrionario, incompleto, lo material falto de espíritu. De acuerdo con cierta leyenda cabalística, el más famoso golem fue fabricado hace unos siglos por un gran rabino de Praga. El autómata fue dotado de movimiento y cierta independencia al aplicarle un pergamino sobre el cual estaba escrita una fórmula secreta para nombrar a Dios.

El Golem (Der Golem, 1920), de Paul Wegener, película basada en la novela homónima de Gustav Meyrink (1915), es una de las manifestaciones más sugerentes del cine fantástico y al mismo tiempo una obra maestra del llamado expresionismo alemán. Durante la segunda década del siglo XX surgió esta corriente, en concordancia con el movimiento pictórico del mismo nombre y de la misma época. El concepto principal que maneja el expresionismo es la introducción de otras parcelas artísticas dentro del cine, en particular en el diseño escenográfico, con un marcado sentido dramático en cuanto al uso de la luz, destacando el relieve y contorno de los objetos. Wegener expone en El Golem un desbordante escenario con decorados magnificados, de perspectivas imposibles, con texturas orgánicas, lo cual se convirtió en una seña de identidad de esta corriente tan intensa como breve.

La historia que nos narra esta cinta se ubica en Praga, alrededor de 1580. El gobernante de la ciudad decreta la expulsión de los judíos. Entonces, el rabino Loew -astrólogo y alquimista- crea un coloso de arcilla al que da vida mediante un conjuro, y lo convierte en su sirviente. Luego pide audiencia al emperador para solicitar la anulación del decreto; la audiencia es concedida y acude a ella en compañía de su creatura. Cuando el gobernante niega la petición, los muros de su palacio comienzan a derrumbarse, destrucción que se evita merced a la intervención del Golem, quien sostiene los muros. Como muestra de agradecimiento, el emperador cancela el decreto. Pero entonces el Golem parece tomar conciencia de su poder destructor, por lo que el rabino decide deshacerse de él…

El Golem no sólo es famosa por la riqueza y originalidad de sus imágenes, también lo es por ser la precursora de filmes como Frankenstein (James Whale, 1931) y, posteriormente, de toda la gama de robots, androides y cyborgs de la que el cine de ciencia ficción se ha nutrido en buena medida. En efecto, el personaje central de la película se convierte en un monstruo incontrolable, una atrocidad que debe ser destruida. Aquí cabe señalar la injusticia histórica cometida con la obra de Wegener, al ignorarla como precursora. Si bien es cierto que con Frankestein se creó una especie de icono mundialmente reconocido, no lo es menos que algunas de sus escenas no son sino un remedo de El Golem, película con una historia más sólida y mucho mejor filmada. Como en otras obras del movimiento expresionista y de la posterior ciencia ficción distópica, El Golem parece estar presintiendo épocas oscuras por llegar. Y es que, desde una edad tan temprana, el cine ya se preguntaba si podría constituir un recurso para analizar a una sociedad. ¿Seríamos capaces de preveer hacia donde se encamina la sociedad observando las películas que se realizan en la actualidad?

Gershom Scholem, en su estudio La idea del Golem -cuya lectura fue una de las fuentes que inspiró a Jorge Luis Borges para crear un bello poema (la otra fue la misma película) - define tres fases a lo largo de la cultura judeo-cristiana y sus correspondientes interpretaciones de esta idea. La bíblica, primero: el Adán - Golem, con una capacidad telúrica derivada de la tierra de la que fue extraído. En la segunda, correspondiente a la Cábala, tienen importancia el nombre de Dios y sus letras, con las que Dios habría formado el alma de todo lo creado y lo que habrá de crear -Si, como el griego afirma en el Cratilo / el nombre es arquetipo de la cosa, / en las letras de rosa está la rosa / y todo el Nilo en la palabra Nilo...”, dirá Borges al respecto. Llegamos luego a la concepción medieval del Golem -referida en el filme de Wegener- que, fundada en la magia, acentúa el componente peligroso y destructivo del personaje, si bien Scholem previene que “estos riesgos no proceden del Golem, ni de las fuerzas que de él derivan, sino del hombre mismo, de la tensión suscitada por el proceso creador.” Y hoy, ¿cuál sería el Golem contemporáneo, el que se vincula a nuestro presente y al futuro previsible? Al menos, en lo que a la ciencia ficción se refiere, ésta no ha dejado de mirar hacia esos prodigios tecnológicos que caracterizan nuestra época: la inteligencia artificial, los robots, la cibernética, las computadoras, etc. De ahí la importancia fundacional de este maravilloso filme expresionista, cuya versión en formato DVD está disponible si sabe uno buscar en las secciones de cine silente de algunos establecimientos.

sábado 8 de diciembre de 2007

EL AVIADOR


EL AVIADOR

Título: El aviador (The aviator)
Dirección: Martin Scorsese
Guión: John Logan
Elenco: Leonardo DiCaprio, Cate Blanchet, Alec Baldwin, Alan Alda
País: EU
Año: 2004
Duración: 1



El aviador, de Martin Scorsese, reciente ganadora de 5 Oscares, revive parte de la historia del excéntrico millonario estadounidense Howard Hughes, en una época en la que éste dirigía y producía películas mientras diseñaba y fabricaba aviones. Para recrear el mundo de este hombre fascinado con la tecnología e impulsado por sueños de grandeza capitalista, el cineasta usó novedosas técnicas de filmación: mezcló tecnología digital con métodos clásicos de iluminación, vestuario y escenografía, incluyendo la utilización de miniaturas de los años 20, 30 y 40. La película se trabajó como si hubiera sido filmada durante los grandes días de Hughes, mediante el uso de película technicolor típica de aquella época.

El film abre con escenas referidas al derroche millonario que Hughes hizo en 1927 para su primera película, Hell’s Angels y termina con la prueba de un famoso hidroavión, el Hércules. Mientras tanto, el personaje se convertirá en cabeza de la hoy desaparecida compañía de aviación TWA, estará a punto de matarse al pilotear su propio modelo de avión espía, el XF-11, establecerá varios records como piloto de aviación y librará una gran batalla político – empresarial contra un senador y el presidente de otra compañía aérea, la Pan-Am (también desaparecida). La película también toca con cierto detalle algunos de los romances más publicitados de Hughes, particularmente los que sostuvo con las míticas actrices Katharine Hepburn y Ava Gardner. Además, irá intercalando escenas sobre su padecimiento de fobias y otros desórdenes mentales.

En 1927 Hughes fundó Hughes Aircraft Company, una empresa dedicada a la aeronáutica; ésta se convirtió en un centro de experimentación para su inquieto propietario, que en los años siguientes se dedicó a batir records de velocidad. En 1937, por ejemplo, voló de California a Nueva Jersey en 7 horas y media; al año siguiente le dio la vuelta al mundo en 3 días, 19 horas y 17 minutos, bajando el registro de Charles Lindbergh para el trayecto Nueva York -París.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Hughes se concentró en producir aviones de combate. Pero su sueño era construir el transporte más grande imaginado: así nació el Hércules, que diseñó personalmente. Este gigantesco hidroavión, construido en madera por la escasez de metal que imperaba, tenía ocho motores de hélice y capacidad para 700 soldados o 60 toneladas de carga. Pero la aeronave, mucho más grande que un Jumbo actual, sólo intentó volar una vez, el 2 de noviembre de 1947: se levantó poco más de 20 metros sobre las aguas frente a Long Beach, California, y durante menos de un minuto voló una milla. Hoy, esta quimera se exhibe en un museo de Oregon.

Su sueño siempre había sido tener su propia compañía aérea, y en 1939 por fin surgió la oportunidad de hacerlo realidad. La Gran Depresión había sido un duro golpe para la TWA, y Hughes aprovechó la ocasión para ir adquiriendo sus acciones paulatinamente. Para 1941 ya era dueño de más del 75% de las acciones, y lo primero que se propuso fue transformar esa prestigiosa empresa de correo en la línea líder de transporte de pasajeros, labor que hasta ese momento había sido monopolizada por la Pan American.

Por lo demás, Hughes se preocupó por llevar a los EU a la era del jet y aportó algo todavía más importante a TWA y a la aviación en general: su concepto de una flota de aviones elegantes que tendrían capacidad de llevar, cada uno, a setenta pasajeros desde Los Angeles a Nueva York en sólo 10 horas. Los diseñadores pusieron manos a la obra y finalmente se creó el "Constellation", un exitoso modelo comercial.

Conociendo la inextirpable vena cinéfila de Scorsese, resulta extraño que su filme se explaye mucho menos de lo que pudiera pensarse en la descripción del mundo hollywoodiense de la época y que, en cambio, priorice con claridad el amor de Hughes por la aviación. Es muy probable que ello se deba a que dicho mundo visualiza todavía mejor el ansia de grandeza del personaje, su lado visionario y su ambición un tanto – o un mucho - suicida, depositaria del sentimiento utópico de quien, literalmente, quería abarcar el cielo con sus brazos. Más que material, la ambición de Hughes se presenta como un asunto existencial, como expresión de un ansia compulsiva, mitad soñadora y mitad patológica, por doblegar lo presuntamente imposible.

El aviador restituye con entusiasmo el perfume de una época, revive recuerdos teñidos de technicolor y nos regala un retrato lúcido, sesgado pero expresivo, de los límites de la ambición.

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