martes 2 de octubre de 2007

San José: pensar la ciudad del futuro

San José es una ciudad vibrante y compleja, que no es posible entenderla como una fotografía fija de un lugar geográfico determinado, sino como una realidad humana dinámica y en constante transformación.

Su origen humilde, como caserío en un cruce de caminos, no impidió que, gracias al auge económico propiciado por el café en el siglo XIX, llevase a San José a convertirse en la capital de la nueva nación costarricense, sustituyendo a la antigua metrópoli de Cartago.

La ciudad tuvo un papel protagónico en la construcción de la nueva identidad nacional y, como cabildo, apoyó al Jefe de Estado, José María Castro Madriz, para que proclamase la República, desvinculando a Costa Rica del fallido federalismo centroamericano, el 31 de agosto de 1848. Asimismo, desde la urbe partieron las tropas que en la Campaña Nacional de 1856-1857, lograron consolidar la independencia y la soberanía de la nueva nación.

Primeramente estructurada de acuerdo a la cuadrícula española, con la Catedral en el centro y una iglesia en cada uno de sus puntos cardinales, a finales del siglo XIX y principios del XX, San José era una ciudad muy adelantada, con un Teatro Nacional de estilo europeo y un sistema eléctrico de alumbrado público. De hecho, la capital era conocida, en aquel entonces, como la "tacita de plata" de América Central.

En 1948 y 1949, la ciudad fue testigo de los grandes cambios que se produjeron tras la guerra civil y la fundación de la Segunda República y del Estado Social y Democrático de Derecho, por parte de José Figueres Ferrer. En la principal plaza militar de la ciudad, el Cuartel Bellavista, Figueres disolvió las fuerzas armadas, convirtiendo a Costa Rica en un país con un modelo de desarrollo muy distinto al de otras naciones latinoamericanas, el cual, en pocos años, logró índices de desarrollo humano similares a los de naciones desarrolladas del primer mundo, gracias a la promoción de la salud, la educación, la vivienda y los servicios públicos.

El crecimiento del Estado y un proceso de incipiente industrialización, provocaron el éxodo masivo de personas del campo a la ciudad. Aunque hubo amagos de planificación urbana, la realidad es que San José creció sin control, conurbando en poco tiempo a otros poblados que rodeaban a la ciudad.

La adopción de ideas provenientes de realidades sociales y económicas tan distintas como las del suroeste de Estados Unidos, condicionaron un crecimiento horizontal desproporcionado que, en pocos años, hizo del automóvil un bien de consumo imprescindible para el transporte y que, además, implicaron una amenaza para las tierras agrícolas y para el entorno natural del Valle Central.

La migración a la periferia, causó la ruptura social de la ciudad, ya que las personas con más recursos económicos se establecieron en urbanizaciones privadas, con espacios públicos muy escasos y con zonas comerciales exclusivas, mientras que las poblaciones más vulnerables socialmente se aglutinaron en anillos de miseria, carentes de servicios públicos y en condiciones de precario.

El centro de la capital, otrora espacio de integración de la diversidad y de inclusión social, perdió su funcionalidad. En el día, ocupado por oficinistas y trabajadores del comercio, la zona se convertía, en las horas nocturnas, en feudo de las patologías sociales más denigrantes.

Con el surgimiento de las grandes superficies comerciales y los espacios públicos privatizados en la periferia, el comercio, que aún permanecía en el casco central josefino, inició un éxodo, que amenazaba con dejar únicamente a las instituciones públicas, como los únicos inquilinos de la ciudad.
Sin embargo, con acciones precisas como el rescate de parques y áreas públicas, pero, sobre todo, con la construcción del Bulevar de la Avenida Central, la Municipalidad de San José rescató algo de la competitividad y de la habitabilidad del espacio urbano.

En 1995, la ciudad se dotó de un Plan Director Urbano, una herramienta de planificación dinámica y congruente con la realidad de la metrópoli, que ha sido reformada en cuatro oportunidades para adaptarse a los cambios que experimenta la capital.

A partir de este instrumento, el ayuntamiento ha formulado iniciativas muy ambiciosas, como el Plan de Regeneración y Repoblamiento del Centro de San José, el cual plantea la adopción de un nuevo modelo de ciudad, más racional y sostenible, con usos mixtos de vivienda y comercio, en altura y alta densidad. Además, se ha continuado con la rehabilitación de parques e iconos urbanos y se ha promovido a la cultura, como un medio de acercar a la ciudadanía a la realidad urbana que habita y visita.

Con proyectos como "San José Posible",que prevé la renovación de un importante sector del casco central capitalino, y con iniciativas como "Floresta Urbana", que pretende reincorporar a la ciudad como un ecosistema vivo y dinámico al entorno del Valle Central, el ayuntamiento se proyecta hacia el futuro, con el fin de asegurarle a la población que la reivindicación de la capital como centro político, social, económico, cultural e intelectual de Costa Rica es mucho más que un anhelo imposible de llevar a la práctica.

La empresa privada, antes insegura en torno a las probabilidades de rescatar y renovar a San José, actualmente ejecuta una serie de proyectos de condominios, en altura y alta densidad, principalmente en los alrededores del parque metropolitano de La Sabana, que constituyen una referencia para el cambio del paisaje urbano.

La intención de este Blog, es incentivar la participación ciudadana, de modo que la tarea de hacer de San José una ciudad más humana, habitable, competitiva y sostenible, se convierta en una prioridad para una nación que requiere de un centro urbano que sea consecuente con su imagen internacional, como un país que protege a la naturaleza y a la biodiversidad y que sustenta su desarrollo en valores como la equidad social, la inclusión, la integración de la diversidad, la libertad, la democracia y la paz.

Renato Cajas/Manuel Arias

Renato Cajas Corsi: periodista y licenciado en Bellas Artes, de origen chileno, aunque costarricense de corazón, que ha tenido una amplia trayectoria en la prensa y en la comunicación política en el ámbito nacional e internacional. Manuel Damián Arias Monge: Otrora guitarrista de rock, este periodista de 35 años, graduado de la Universidad de Costa Rica, hizo sus primeras armas en la profesión en la década de los noventa, en el Semanario Universidad, medio en el que llegó a ser redactor y editor de la sección de internacionales. ver más>>

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