Creado:
23 de Febrero del 2014
Tim Erickson

Listen to: Streakiness can be Deceptive.

Suppose you flip a coin 100 times, and partway through you get seven heads in a row, or seven tails. What would you think? Seven in a row! If you’re like most people, you’d think that the streak was unusual:, you were incredibly lucky, or maybe the coin wasn’t random.

In fact, a truly random coin will show a streak of seven at least half the time. It’s not unusual at all.

What’s going on? We tend to think that randomness means change, that the heads and tails alternate more. But the truth is that to be random, sometimes they do alternate—and sometimes they don’t.

Looking at it another way, When you see six heads in a row, you might think that tails are bound to come up. But the coin has no memory: after six heads, the chance of one more head is still one half. You’re just as likely to continue the streak as you are to end it.

As humans, we’re built to look for patterns. It’s what helped our ancestors keep from being eaten. As a result, we sometimes see patterns when there are none: we run from the lion even when it isn’t there.

 Una racha puede engañarnos

(Traducción de Margot Martínez, Alejandra León Castellá y Alberto Soto)

Suponga que lanza una moneda 100 veces, y en algún punto consigue siete escudos seguidas, o siete coronas. ¿Qué pensaría? ¡Siete seguidas! La mayoría de las personas pensaría que la racha fue inusual, que es increíblemente afortunado o, tal vez, que la moneda no está equilibrada.

De hecho, una moneda equilibrada mostraría una racha de siete caídas iguales, al menos la mitad las veces. Eso no es inusual en absoluto.

¿Qué está ocurriendo? Tendemos a pensar que el comportamiento al azar debería mostrar cambio constante, que los escudos y las coronas se van a alternar la mayoría de las vecdes. Pero las secuencias fortuitas, algunas veces sí alternan – y otras no. Eso es el azar.

Viéndolo de otra forma, cuando a usted le salen seis escudos seguidos, puede pensar que ahora saldrán las coronas. Pero la moneda no tiene memoria: después de seis escudos, la posibilidad de que salga otro escudo sigue siendo la mitad. Usted tiene tanta probabilidad de continuar con la racha como de terminarla.

Como humanos, estamos diseñados para buscar patrones. Es lo que ayudó a nuestros ancestros a evitar ser comidos. Como resultado, algunas veces vemos patrones donde no los hay: escapamos del león aún cuando no está ahí.

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