La invasión de insectos en mi casa, individualmente
y en comunidades, es alarmante. Pocos abejones
llegaron este año, pero lo hicieron. Grandes y borrachos de hormonas
reproductivas, con su movimiento torpe, golpearon repetidamente los vidrios
y las paredes hasta morir en las esquinas. Es el final de sus ciclos, no
debo apenarme mucho.
He sido testigo de grandes 'fiestas de polillas'
en el crepúsculo matutino y vespertino. Se aglomeran alrededor de
una lámpara del alumbrado público. Cientos de insectos con
alas, que parecen bailar en círculos interminables, confundidos,
es cierto, pero buscando algo. . . . ¿un sitio idóneo para
transformarse?
Después de dar vueltas sin fin, en su danza colectiva, 'se desvisten',
perdiendo las alas y pasando a otra vida, más secreta.
Hormigas, en los
tamaños muy diversos, han aparecido en diferentes sitios en mi casa.
Me preocupa ver unas diminutas que escogieron la región cercana
a la computadora. Miden, si acaso, dos milímetros, y parecen inofensivas,
pero conozco los efectos de estas comunidades cuando se meten en los aparatos
electrónicos para construir sus nidos, poner huevecillos. . .
Les gusta el calor generado por los aparatos electrónicos y eventualmente
los habitan. ¡Qué horror!
Otras hormigas más grandes, tal vez miden 4 milímetros,
negras y gruesas, han decidido patrullar la mesa del comedor, apenas ven
desaparecer a los comensales. Tienen toda una estrategia para evitar a
los humanos y son increíbles olfateando la menor migaja. Además,
dejan el camino perfumado para orientar a las otras y colaborar
en el traslado del botín.
Estoy segura que sólo en mi casa tengo al menos 3 o 4 especies
diferentes de hormigas, aunque viva en un tercer piso. Bueno, estamos en
el clímax de un ciclo de los insectos y vivo en Costa Rica.
Mayo vino con sus lluvias, las anunció con bombos y platillos.
El suelo se mojó y terminó el letargo seco que este año
no amarró muchos vientos.
La floración de los árboles
ya pasó. En estas especies gigantes, terminó el 'coqueteo'
y entró el período de producción. Ahora les toca a
los insectos. La lluvia vino a despertarlos, recordándoles de otra
etapa en su ciclo evolutivo. Y muchos de los que viven en grandes comunidades
debieron mudarse, cambiar de reina, buscar nuevos entornos y pasar a vidas
menos aventureras. Así es mayo.
Espero que los geckos
me ayuden a controlar estas poblaciones de insectos.